Sesión 5 actividad 2 Marco Teórico


El Feminicidio
Marco Teórico.
Antecedentes del tema.

En el año de 1993,  de 25 años, en  Ciudad Juárez, Chihuahua,  tras el asesinato de una mujer de nombre  Alma Chavira Farel y otros crímenes que tuvieron gran impacto social como los de  los lugares conocidos como  Lomas de Poleo, Cristo Negro,  Campo Algodonero entre muchos otros los cuales generan alarma entre la población y en su momento  las autoridades recibieron un gran número de denuncias de las familias y activistas y  muchas de estas denuncias de muertes  y desaparciones de mujeres hasta la fecha se encuentran impunes, es por eso que la sociedad y diversas organizaciones de derechos humanos tienen pendiente esa respuesta por parte de las autoridades.

Es importante señalar que en esta época  ya no se habla solo de feminicidios en Chihuahua, ahora también se habla del Estado de México, Guerrero, Ciudad de México, Tamaulipas y otros estados de la república, pero también  en países de Latinoamérica,  países Africanos,  de Medio Oriente, Asiáticos,  etc, la violencia social y el machismo se  combinan  contra las mujeres. 

A lo largo de la historia, se ha visto que   la violencia machista se agrava cuando los países  pasan  por  una situación de conflicto político  o armado, con  instituciones débiles y en muchos casos la violencia sexual se utiliza como parte de la estrategia de guerra, además,  ya sea por motivos religiosos, legales, culturales o políticos, miles de mujeres son asesinadas anualmente en todo el mundo. Sin embargo, también en el Primer Mundo existen los feminicidios y la violencia sexual contra las mujeres, aunque el término de feminicidio  no está asentado en Europa, básicamente por una cuestión de cultura  y de ideas de las que cuesta desprenderse respecto a otros países dónde sí se ha conceptualizado sobre el feminicidio como es el caso de México.

Es inocente el pensar que el  feminicidio es solo  un problema  que compete a los países pobres o atrasados. Por desgracia, se trata de un fenómeno que ocurre en todo el mundo, particularmente en aquellas sociedades patriarcales en las que las mujeres son tratadas como simples objetos, convirtiéndolas en seres utilizables, fácilmente reemplazables  y hasta  desechables,  es un hecho que el feminicidio, la tortura y la violencia sexual contra las mujeres conforman una realidad recurrente en muchos territorios del mundo y una flagrante violación de sus derechos humanos.
Debemos entender que a nivel internacional el femicidio es considerado una manifestación exagerada de la rudeza y maltrato contra las mujeres, debido a las desigualdades que siempre ha existido entre hombres y mujeres que en muchas esferas han sido imperceptibles por la humanidad, las estadísticas, la información, el esquema, la realización y valoración de inversiones públicas y privadas, desgraciadamente esto es calificado  como natural y propio del ordenamiento de cualquier sociedad y de sus costumbres y cultura..
Muchas veces, los gobiernos indolentes e insensibles ante esta problemática, no ajustan sus leyes a los mecanismos internacionales para castigar el homicidio hacia la mujer con perspectiva de género, y esto crea un patrón de impunidad que perjudica a las mujeres, poniéndolas a todas en una situación de abandono y ausencia continua de los derechos humanos como el derecho a vivir, el derecho a la integridad y el derecho a la seguridad; a la vez  que atenta contra bienes jurídicos como la integridad, la dignidad, la vida, la libertad y la seguridad, esto porque  los gobiernos no cuenta con protocolos y estándares para la investigación de los delitos en agravio de las niñas adolescentes y mujeres.
En un señalamiento  de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), ve un patrón de impunidad sistemática en los procesos judiciales y en las hechos relacionados con casos de violencia contra las mujeres (CIDH, 2016), ya que  la mayoría no son debidamente investigados, juzgados y sancionados por los sistemas de administración de la justicia de cada gobierno.
Bases Teóricas.
La  muerte violenta de las mujeres por razones de género, es tipificada en nuestro sistema penal  mexicano como feminicidio,  y este se considera como  la forma más extrema de violencia contra la mujer y una de las manifestaciones más graves de la discriminación hacia ellas. Se  refiere  a todas las formas  de asesinato por motivo de género y sexista,  es decir, los asesinatos cometidos por hombres motivados por un sentido de tener derecho a ello o superioridad sobre las mujeres, por placer o deseos sádicos hacia ellas, o porque suponen que las mujeres son de su propiedad. Para el Observatorio Ciudadano Nacional sobre Feminicidio de México,  el feminicidio se refiere al asesinato de mujeres por parte de hombres que las matan por el hecho de ser mujeres. Los Feminicidios son asesinatos motivados por la misoginia, porque implican el desprecio y el odio hacia las mujeres.
Marcela Lagarde  fue la encargada de  definir  e interpretar  el concepto de feminicidio   y  lo señaló  como el acto de matar a una  mujer solo por el hecho de su pertenencia al sexo femenino, en este contexto,  le añadió  un significado político con el propósito de denunciar la falta de  atención, sensibilidad y respuesta del Estado  para estos delitos  y el incumplimiento de sus obligaciones de garantizar la vida. Lo que  hace diferente al delito de feminicidio con el homicidio de un hombre, e incluso con el  homicidio común de una mujer,  es que, a través de la muerta  violenta, se pretende  refundar  y perpetuar los patrones que culturalmente han sido asignados a lo que significa ser mujer.



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